Las gárgolas de Notre-Dame, en París, llevan años mirando la ciudad desde la altura. Es curioso, como algunas presentan una actitud agresiva, mientras otras, muestran un talante pensativo. De entre todas, ésta es una de mis favoritas, parece ensimismada mirando el horizonte, esperando, quizás, que ocurra algo interesante. Me encanta París, sus calles, sus monumentos, su ambiente... Sin lugar a dudas es uno de esos lugares donde pasaría horas y horas perdida, camiando sin rumbo, o sentada en una terraza viendo la gente y el resto de turistas pasar por mi lado. París es una ciudad de ensueño, la ciudad el amor, de las luces. Aun ahora que no creo en el amory que mi vida es más oscura que luminosa, sigo añorando esta ciudad, después de todo...¿quién no volvería a París?
Sunday, January 27, 2008
Sunday, January 20, 2008
Mentiras y más mentiras

Pinocho! El niño de madera que cobró vida. Al decir una mentira, su nariz crecía y crecía, que bonita manera de hacer entender a los niños que mentir no es el camino... Pero qué pronto se nos olvidan esas fábulas y cuentos de niños en cuanto llegamos a ser "adultos". Hoy ya quedan muy pocos Pepitos grillos en nuestras vidas. Supongo que eso será bueno... para algunos...
Sunday, January 13, 2008
No sólo el Titanic se hundió...

Siempre me ha resultado curiosa la historia del Titanic. El barco más grande hasta el momento, el más poderoso... que nunca se hundiría, decían de él. Fijaos si estaban seguros de ello que hasta se escatimó en salvavidas, botes... Se tenía total confianza en la máquina, algo tan sólido, jamás podría acabar así, es más, tal era la seguridad, que se permitió el lujo incluso de arriesgar. Pero por sólido que pareciera, todo aquello no era más que una falsa ilusión de seguridad. Tanta ostentación hizo que no se pensara en lo importante, en las personas. Y ahí está ahora el Titanic, en el fondo del océano. Se fué, llevándose por delante la vida de muchas personas. Personas de segunda clase, pensaban algunos... pero personas al fin y al cabo. Gente que fue capaz aferrarse a un bote. Y sólo fue un iceberg...
Y ahora lo que me importa, mi Titanic. Era sólido y fuerte, y estaba segura que duraría para siempre. Igual que en el barco... me permití el lujo de prescindir de salvavidas. Estaba a bordo de un barco que jamás tocaría fondo... ¿sería tonta?. Y aquí está de nuevo mi gran error, después de 6 años navegando sin pisar tierra firme. No sé andar sóla, me enamoré del mar y aislé en su inmensidad. Olvidé que existía tierra firme. Ya no hay marcha atrás, el Titanic se hundió, puedo buscar otros botes, adentrarme levemente en la costa, pero no estoy preparada ni dispuesta a volver a dejarme llevar mar adentro. No todos los barcos se hunden el el mar. Y aquí la causa... ni yo la sé. Muchos hablarán de lo que saben, otros inventarán. Recuerdo que los icebergs sólo muestran la punta, una pequeña parte si a comparamos con lo que queda escondido a la vista de la mayoría. Y aquí, una vez más, sólo fue un iceberg.
Sunday, January 06, 2008
Amanece cada día, no importa lo que ocurra

Un nuevo amanecer, un nuevo día, o quizás, simplemente una nueva manera de vivir, de ver las cosas y de sentir el mundo. Sea como sea, el caso es que las cosas cambian y ahora me encuentro en uno de esos momentos. Es curioso como un día puedes llegar a sentir tu vida encauzada, direccionada y al día siguiente... No es sencillo decidirse ni asumir la nueva situación. Los sentimientos, las palabras y las personas juegan papeles importantes en esos momentos. Nunca quise hacer daño a nadie, no pretendí jugar a romper sentimientos ni a quebrar ilusiones y sin embargo el resultado ha sido el mismo. Lo siento y no lo siento...
Parece mentira, pero ya hace un mes.
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